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Lunes, 21 Agosto 2017

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Llabrés da siete títulos a Unicaja pero no levanta ninguno

 

El capitán ahorrador analiza “un año duro” tras el que solo cabe “agachar la cabeza y seguir trabajando”, humildad del campeón de tres títulos de Superliga, dos de Copa del Rey y dos de Supercopa

Esta semana podría haber sido distinta, pero tras la derrota del sábado pasado la temporada pasó a ser historia. Toni Llabrés baja por la calle con la inercia de irse al Moisés Ruiz a trabajar, pero la cita es con un café. Los camareros lo saludan y demuestran tener con el balear una gran confianza. Es un vecino más del barrio de San Luis, en el que se le tiene una especial estima. Ocho años, dos de juvenil y seis de senior, vestido de verde: “Siempre me he sentido muy a gusto aquí, esta siempre será mi casa, y decida lo que decida siempre guardaré un trocito de Almería en mi corazón y siempre será verde; el club me ha tratado muy bien, es verdad que ha habido momentos duros, pero ha sido una relación muy fructífera”.

No tiene nada decidido, ya que se encuentra en un lógico periodo de reflexión tras “un año muy duro”. Por primera vez desde su llegada se ha quedado en blanco, justo el curso en el que ha ejercido de capitán y en el que, por lo tanto, le habría tocado levantar los títulos. Su labor ha sido extraordinaria fuera y dentro de la pista de juego, pero no ha habido suerte y su palmarés particular se queda en unos impresionantes siete entorchados nacionales: “Por suerte llevo aquí muchos años y es lo que tiene venir a un equipo campeón, que al final terminas ganando, y yo he tenido la suerte de estar en muy buenos equipos con un gran cuerpo técnico, arropado por todo el mundo, y se ha materializado en muchas copas”.

El repaso mental le sale al tirón: “Tres ligas, dos Copas del Rey y dos Supercopas de España, más otras tantas Copas de Andalucía”. Grandísimo compañero, se le viene una sonrisa al acordarse de Jorge Almansa: “Gracias a Dios no ha sido muy duro; si hubiese sido al revés yo le hubiese dado más caña, pero es verdad que me ha tocado un año feo, él se ha llevado todo lo bonito y me ha dejado a mí las cenizas –bromeando-, pero bueno, ya está”. Casi su hermano, el murciano fue el capitán del triplete y levantó las tres copas. Estaba claro que iba a ser muy difícil de repetir: “Cuando el año pasado íbamos ganando parecía que eso iba a durar siempre, y obviamente se tiene que tener en cuenta que lo increíble es aquello”.

Se disfrutó en su momento, pero ahora el triplete se valora más incluso: “Esas cosas no pasan muy a menudo; de lo que hicimos el año pasado quizás no hemos sido conscientes hasta ahora, que ha venido un puñetazo en el ojo; Unicaja venía en una dinámica de triunfos muy buena y por desgracia se ha cortado, pero los rivales juegan, los equipos se han reforzado, y creo que mejor que nosotros, así que a agachar la cabeza y a trabajar más, no queda otra”. No obstante, introduce un matiz: “El 3-0 en cuanto a partidos creo que no nos lo merecemos, ellos son un gran equipo, lo sabíamos, y nosotros hemos ido a rachas, como durante toda la temporada; hemos tenido sets muy buenos y sets malos; han sido más regulares”.

Resulta inevitable darle vueltas a la cabeza, como sucede cada semana detrás de cada partido: “Me pasa a mí y conozco bien a muchos de mis compañeros, y sé que sí, que nos quedamos pensando en ese balón, si hubiese puesto la mano, si hubiese estado más atento… pero bueno, el pasado, pasado está, y la liga regular ha sido espectacular pero por desgracia no tiene ningún reconocimiento, y ya está; felicitamos a Ca’n Ventura, un equipo que se ha desarrollado mucho durante toda la temporada, que era muy novel, con jugadores que no habían jugado juntos, mientras que nosotros no estábamos preparados para la poca evolución que hemos tenido; los que cuentan para dar el callo son los partidos importantes”.

Autocrítica

Está capacitado para comparar: “Todos estos años en los que yo he estado aquí, el equipo se caracterizaba por empezar ‘más o menos’ y terminar muy bien; este año no hemos tenido ese salto, esos escalones que íbamos subiendo durante la temporada, y se ha visto al final un equipo que lo intentaba pero que no sabía exactamente para dónde tirar, a ratos ‘caballos desbocados’, todos queríamos lo mismo pero no sabíamos cómo materializarlo y así ha sido la final”. Baño de realidad, desvela que el equipo “ha quedado tocado” y sigue con la narración detallada de la temporada: “Empiezas con toda la ilusión del mundo, con una liga regular espectacular, pero creo que nos llevamos un buen palo en la Supercopa”.

Era diciembre y ‘el melón estaba sin abrir’ por aquel entonces: “Éramos claros favoritos, íbamos primeros, Teruel iba muy atrás, y creo que dimos por hecho que era nuestra y nos llevamos un golpe muy duro”. En febrero no se iba con tanta confianza: “En la Copa del Rey la situación era diferente porque sabíamos que Ca’n Ventura era quizá más favorito que nosotros, pero la manera de perder, aunque los sets fueran ajustados, fue muy dura, un 3-0 en semifinal sin llegar a la final fue durísimo”. Por último, agridulce el play off: “Un sabor complicado, porque los dos que jugamos aquí contra Ibiza, aunque conseguimos ganar, no fueron del todo buenos, pero luego allí sí que jugamos un buen partido, un buen vóley”.

Respecto a la gran final, podía pasar de todo, y eso todo fue definitivamente la parte mala: “Nos enterró perder los dos partidos aquí; el primero nos lo pudimos llevar nosotros, pero ellos tienen jugadores más experimentados, tienen un gran equipo, mejor que el nuestro, y lo han demostrado; luego en Palma, el último, lo empezamos muy bien, pero en el momento en el que ellos entraron en juego y nos pusieron las cosas difíciles, en el momento del 2-1 nos vinimos muy abajo y allí terminó”. De las estaciones previas, no ve en la Supercopa un detonante, pero sí en la Copa del Rey: “En Teruel a ellos se les encendió la bombilla en el momento oportuno, y ya está; creo que ha influido mucho más lo sucedido en Leganés”.

Una mala dinámica de entrenamientos, la lesión de Israel Rodríguez, el palo de la Copa del Rey… a Llabrés le encaja la Copa como momento determinante: “Darnos cuenta de que ya no éramos el equipo favorito a todo, y no hemos sabido reaccionar, no sé exactamente por qué, porque estábamos motivados, pero las cosas no han ido, no solo en los partidos sino en los entrenamientos también”. Lo lamenta de un modo especial por el público, que ha vuelto a engancharse: “A la gente le gusta ver ganar y creo que conseguimos muchos adeptos el año pasado, viendo a un equipo que jugaba, que se lo dejaba todo, con carácter… se ha hecho un buen trabajo desde el club y la gente de Almería ha respondido”.

Reconocido

Sabe que esa unión va a seguir fuerte, acostumbrado como está al cariño de la grada incluso fuera, como en su Mallorca natal: “Cuando fuimos a jugar en liga regular ya me di cuenta de los aplausos, de que la gente me venía a saludar, me animaba, y yo estoy muy agradecido porque es especial ir a Mallorca y que te reconozcan tu trabajo y tu carrera, y en la final fue igual, cuando dijeron mi nombre la gente respondió, cuando fui a buscar el trofeo también respondió mucho, y fue muy emocionante”. Corresponde con un guiño: “Si no ganamos nosotros me alegro de que sea un equipo de Mallorca; el vóley crece mucho allí, campeones de España en categorías base, Manacor a Superliga 2, Cide a Superliga femenina…”.

Después están los antiguos compañeros: “Me alegro también por los amigos, muchos jugadores han pasado por aquí; al final el vóley es un mundo muy pequeño en el que nos conocemos todos y sabemos lo que cuesta ganar una liga, el esfuerzo que conlleva, el sacrificio, y Palma lo ha sufrido manejando muchísima presión”. Y luego están las relaciones entabladas en la Selección Española, a la que clasificó para un Europeo que Toni Llabrés rehúsa jugar: “España merecía ese empujón, habíamos estado en la sombra muchos años, el verano anterior habíamos hecho un gran trabajo, conseguimos la clasificación, y creo que se hará un buen papel, estarán trabajando bien seguro y van a hacer un verano genial”.

Almería y Llabrés, título de una historia de amor: “Me gusta mucho pasear por la costa de la Universidad, pero no me puedo quedar con nada y sí con todo, con la ciudad, me encanta, no es pequeña ni grande, tiene de todo, se vive genial, el clima, el sol todo el año, y la gente siempre me ha tratado de modo espectacular”.

 

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