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Lunes, 21 Agosto 2017

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Punto y seguido de Piero Molducci al frente de Unicaja

 

El entrenador italiano piensa en la próxima temporada tras analizar lo sucedido no solo en la final de la Superliga sino durante toda una campaña en la que “no se ha crecido” como él esperaba al principio

Para una persona como Piero, acostumbrada a ganar, cabe darle mérito en la asunción sin excusas de la derrota: “Ha ganado el equipo mejor porque nosotros hemos ganado uno de seis partidos con ellos en todo el año, además de que Ca’n Ventura en semifinales le ha ganado 3-0 a Teruel también”. A esto hay que darle una lectura adecuada que sirva para plantear el nuevo curso, en el que seguirá siendo el primer entrenador del plantel blanquiverde sabiendo solucionar errores: “Han hecho un equipo bueno, han jugado bien, han crecido durante todo el año, y nosotros no hemos crecido como yo esperaba”. Se quedó el transalpino sin su quinta liga, pero la seguirá buscando, como también su tercera Copa del Rey.

En total, suma siete títulos nacionales, cifra extraordinaria, pero sobre todo puede decir que ha cumplido de un modo casi infalible con el objetivo marcado desde el club, el siempre repetido ‘jugar las finales’. Tanto en su primera etapa de una sola temporada como en la presente, tras regresar al término de la 2011-2012 para meter contra todo pronóstico a Unicaja en la disputa de la Superliga, solo se le ha escapado una sola vez estar presente en la final, la de la Copa del Rey del mes de febrero en Leganés. Precisamente fue Ca’n Ventura el que lo impidió, también con los matices propios de un choque entre dos rivales de alto nivel: “Las diferencias están siempre en detalles, no hay mucha, en voleibol son poca cosa”.

El no haber ganado ningún título hunde las raíces, cree Piero Molducci, antes de que diera comenzó la temporada: “Empezamos ya en el verano a perder muchos jugadores importantes, los dos opuestos, Villena y Marcilio, dos receptores, Hage y Almansa, el líbero Álex Fernández… eso para empezar”. Después, bajas por la condición de internacionales de cuatro jugadores, ello seguido de mala fortuna con las lesiones: “Un mes y medio con ocho jugadores, cuando se incorporaron todos tuvimos lesiones, la de Israel Rodríguez todo el año, que se sabe que es un jugador muy importante para nosotros, una fichaje de apuesta fuerte que ha tenido problemas todo el año y que ha jugado ocho partidos en total”.

No ha sido el único contratiempo en ese sentido: “Ha habido gente lesionada casi siempre, entrenábamos en nueve, diez, once… hemos entrenado en el año solo tres semanas al completo… la baja de uno, la baja de otro, Mario también tenía molestias en la rodilla… muchos problemas, y no hemos crecido por eso, porque la calidad del entrenamiento no estaba siendo buena”. Y es que la base del éxito es el trabajo, y por eso sí se han salvado las complicaciones con regularidad: “Una fase regular muy buena porque jugando un partido a la semana es más fácil, jugando la final dos partidos en dos días, cuanto tienes lesionados siempre es un problema, y nosotros teníamos bastantes lesionados”.

Siguiendo con la misma argumentación, a diferencia de Unicaja, la evolución de Palma ha sido buena: “Llegó a la final jugando bien y tras ganar la Copa del Rey, en semifinales contra nosotros no fácil, sino luchando, pero se veía que jugaba mejor en tres fundamentos; nuestro año en la fase regular ha sido bueno porque hemos sacado muchos puntos de ventaja sobre el segundo, no hemos encontrado dificultad en ningún partido, hemos sido más regulares que Palma y Teruel, ya que hemos ganado los partidos que se tenían que ganar mientras ellos han cedido en partidos que no se pueden perder, pero en el momento importante, en el play off, no teníamos el equipo al máximo porque no se pudo entrenar como yo quería”.

Todo pudo ser distinto

El repaso pausado de Molducci está lleno de matices que podrían haber cambiado el devenir de los acontecimientos, además de las bajas: “En los dos partidos aquí de la final la diferencia estuvo en el saque y la recepción, después, cuando Palma recibía mal ponía el balón en tierra y nosotros no; en el último partido no hubo mucha diferencia ni en ataque ni al saque, un partido bastante igualado aparte del último set, ya que pudiendo habernos puesto 1-2 no lo hicimos porque atacamos fuera dos o tres balones importantes”. Una clave estuvo en el principio de la serie: “Si ganamos el primer partido la final habría sido distinta seguro, ya habíamos tenido problemas en casa ganando dos veces 3-2 jugando al 60%”.

Eso que pasó en la semifinal se reprodujo en la final: “El primero con Palma no jugamos bien bien, también al 60-70% de lo que se puede exprimir al equipo, el segundo estuvo marcado en que ellos jugaron mejor que nosotros en dos o tres fases, y en el último perdimos 3-1 como se podía perder por 3-2 o ganar por 2-3”. Ese episodio que puso fin a la liga fue muy igualado: “Perdimos un set 25-23 y eso es el deporte; pensábamos que podíamos ganar porque empezamos muy bien, Palma mal, fallando, y ganamos a 18 un set bastante fácil; en el segundo ellos apretaron más, el tercero fue, como he dicho, muy igualado, se podía ganar o perder, como en la Copa con los 28-26 y 26-24; al final son detalles”.

Ayudó a Ca’n Ventura ante esas “pequeñas cosas, tonterías, un balón que determina un partido, tener de su parte una afición increíble con 3.500 o 4.000 personas, y que tenia ganas, una actitud mejor”. Vuelve Piero al principio para no restar mérito al rival pese a los problemas físicos de su equipo: “Si miras la historia que queda, Palma al final ha ganado la Copa del Rey, se ha encontrado a Teruel en semifinales y ha ganado en tres partidos, y a nosotros en la final y también ha ganado en tres partidos, así que es el mejor equipo de la liga”. Conoce muy bien un deporte al que adora y sobre el que manda la mente: “En el voley pasa muchas veces que cuando te falta un céntimo para 10 euros no juegas como puedes”.

Asumir y planificar

La parte psicológica está muy vinculada a la confianza que te da el entrenamiento: “Pasa muchas veces, nosotros en la Copa perdimos unos primeros sets que se podían haber ganado y se pagó en el tercero; cuando tú pierdes uno que se puede ganar, muchas veces empiezas el otro set pensando en los errores que has hecho en el precedente; pasó en la final de Italia entre Macerata y Trento”. En tono ya distendido, “hay siempre uno que haga y otro que pierde, y como dice Julio Velasco, el que gana está feliz y el que pierde habla”. Por eso, para Piero lo importante es llegar a las finales, “ya que si llegas hay opciones de ganar y si no, no”. En los tres partidos Unicaja ha hecho al menos un set, no ha sido arrollado.

Con las ideas del mañana muy claras, el italiano planifica sabiendo que es fundamental “tener el espíritu como equipo, pero esto se obtiene cuando hay una calidad de entrenamiento, la motivación llega cuando se tiene un entreno mejor, cuando todo funciona, cuando cada día se tiene un partido en el entrenamiento, cada balón que se ataca entrenando es un balón importante, ya que uno se acostumbra a jugar los balones importantes así, y son los que marcan la diferencia, uno o dos, no son veinte”. Justo eso fue lo que condujo al triplete y lo que se buscará recuperar: “Ganamos todo porque tuvimos suerte, teníamos un buen equipo y la calidad del entrenamiento fue mucho mejor”.

Pensada la columna vertebral del nuevo proyecto verde, el camino está marcado: “El año pasado el segundo equipo podía jugar la Superliga, este año no, y además no hubo lesiones y esta vez ha estado la de Israel, porque esperamos mucho de él, porque podía hacer la diferencia”. Desde ya, “hay que mirar el dinero que hay, porque el deporte ahora es dinero, Palma ha fichado toda la gente que ha fichado porque tienen más dinero que los demás, y hay que gastar muy bien el dinero que haya, que es una cosa difícil”. Algo básico para Piero Molducci es “no perder los jugadores que hay este año, que no pase como el año pasado, que se fueron cinco de siete”. Quiere disponer de “12 jugadores que puedan jugar”.

No se tiene que hacer punto y aparte, sino un punto y seguido. El italiano plantea mantener la base fundamental por un lado, y retomar la calidad de entrenamientos con una plantilla muy equilibrada. Se puede seguir con la misma filosofía de la que se ha nutrido el equipo, puesto que es buena, ha dado éxitos y los seguirá dando.

 

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