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Martes, 26 Septiembre 2017

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Casimiro cuenta las horas para que empiece lo bueno

 

El joven líbero almeriense deja de ser el ‘novato’ para meterse en el papel de pieza importante de las rotaciones de Piero Molducci durante una temporada en la que van a disfrutar “tanto jugadores como afición”

Afronta su segundo año en la Superliga concienciado en “jugar, y jugar bien” para conquistar algún título, aunque “sin ningún tipo de presión gracias a la directiva y al club, lo que hace que el rendimiento sea alto”

Nadie le ha dicho que lo haga, pero le sale de dentro. No puede evitar ponerse en la piel ‘del otro’ y preocuparse por los recién llegados al club y a la ciudad. Así es Antonio Casimiro ‘Artés’, al que le gusta hacer la vida fácil a los demás. Así, en los entrenamientos se le ve pendiente de quien precise algo más de aclimatación: “Sí, porque cuando viene un jugador de fuera, que deja a su familia, a sus amigos, su zona de confort… tiene que ser muy complicado adaptarse a la ciudad, a una nueva casa en la que vivir, me implico con ellos y me gusta hacer que se sientan, valga la redundancia, como en casa, pero lo hago con gusto, no lo hago como una obligación”. La naturalidad de sus actos así lo confirma, y lo hace un gran anfitrión.

En lo que a él respecta personal y deportivamente, ya ha dejado de ser uno de los novatos del equipo y sus expectativas profesionales son realmente altas en el año que se avecina: “Vengo a entrenar con otra perspectiva, no como el año pasado, que venía con todas las ganas del mundo para aprender y coger experiencia; esta vez lo hago pensando que voy a jugar, y que tengo que jugar bien, entreno con mucha más actitud y con pensamientos futuros que van mucho más allá de lo que el año pasado me llevaban”. Se ha ganado el derecho a soñar pero nunca olvida que el trabajo va a ser intenso, para lo que se ha preparado: “Las vacaciones me las he tomado para relajarme y cargar las pilas, pero siempre cuidándome”.

Apareció el primer día en un buen estado de forma porque durante el verano vigiló muy mucho “los hábitos para llegar al cien por cien a la nueva pretemporada”. Sin duda, “han sido muy buenas vacaciones, pero ahora toca ya trabajar”, asegura, y lo que se ha encontrado al regreso le hace tener aún más confianza: “Tenemos un equipo muy completo este año, en el que en todas las posiciones contamos con unos buenos jugadores, un equipo que es capaz de transmitir mucho”. Alguien como él, que se deja guiar mucho por las sensaciones, por ahora solo tiene buen flujo de sensaciones positivas: “Las primeras, tanto individuales como colectivas, están siendo muy buenas, y en cuanto cojamos ritmo, el equipo va a ir muy bien”.

Las verdades de Perogrullo, como que “la pretemporada se piensa que es periodo de adaptación, que realmente lo es”, pueden tener un fondo mucho más amplio, como es el caso: “Este inicio de entrenamientos te da muchas pistas y a mí me transmite confianza en lo que está por venir, porque de verdad que son muy muy buenas –vehemente- sensaciones”. Casi se enriquece por su forma de ser: “A mí también me pasa como a Parres con el ‘gusanillo’ en el estómago; piensas que no va a estar porque siempre es lo mismo, pero luego en realidad son experiencias nuevas y yo lo tenía desde una semana antes de empezar, de hecho, la última noche no pude dormir, y no llevo 13 años en esto como Manu”.

De hecho, ese “par de años haciendo pretemporada al más alto nivel” le son más que suficientes para saber que esto es lo suyo, y que está en el lugar idóneo para sus sueños: “Desde la directiva del club no había esa presión tan grande, pero sí indirectamente se nota que hay menos que el año pasado, se nota que queremos ir a por títulos, queremos ganar, pero no es lo del año pasado, que pensaba que habían hecho una excepcional campaña anterior, que lo habían ganado todo, y tendríamos que haber ganado al menos un título, entre comillas, sería la regla, pero este año lo veo distinto y nosotros jugamos sin ningún tipo de presión gracias a la directiva y gracias al club, y eso es lo que hace que rindamos bien”.

Encima, la cuenta de almerienses se ve incrementada, con tres jugadores nacidos en la tierra, como son él mismo y también los colocadores Ignacio Sánchez y Rubén Lorente, y con tres más que no vinieron al mundo en Almería pero que la sienten como suya tras muchos años, casos de Mario Ferrera, Jorge Almansa y Borja Ruiz. Incluso el mismo Israel Rodríguez tiene unas raíces almerienses muy extendidas, y a Antonio Casimiro le parece que es un plus al aficionado: “Este año tenemos que llenar el pabellón porque eso es muy importante en cada partido, eso es fundamental, sentirse de verdad como en casa, que significa sentirse arropados y lo percibimos cuando hay mucha gente; este año va a ser un gran año”.

Sabe de lo que habla, y lanza una promesa: “Todos vamos a disfrutarlo, tanto jugadores como aficionados, y por eso espero que el Moisés Ruiz esté lleno y que la gente traiga mucha ilusión de casa, como nosotros traeremos del vestuario”. El espectáculo promete en otra Superliga reñida: “Al principio de verano parecía que no iban a salir algunos equipos, que iba a haber 8 o 10, parecía que el voleibol español iba a estar en decadencia de nuevo, pero al final sí estamos todos y los favoritos se han vuelto a reforzar, algo que es bueno para el voleibol español y muy bueno para Unicaja, porque significa que va a haber mucha competencia, que va a haber un nivel de liga alto, y espero que la línea vuelva a ser ascendente”.

 

Colaboradores

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